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Ya descentralizamos la salud. Ahora falta gobernarla.

Veintitrés años después, el Perú transfirió a las regiones más del 95 % de las funciones de salud. Lo que no consiguió es que eso se tradujera en la mejor salud posible. Con El Niño en curso y un cambio de autoridades regionales y locales en enero, cerrar esa brecha ya no puede esperar.

Gráfico: cobertura de la segunda dosis de SPR en 2025 por región (gestión regional) y por DIRIS de Lima (gestión del MINSA). En ambos grupos hay territorios muy por debajo de la meta de 95 %.

La vacunación lo muestra: en 2025, la segunda dosis de la vacuna contra el sarampión (SPR) llegó a 82 %, lejos del 95 % que protege a una comunidad. Y entre las zonas con peores coberturas están las DIRIS de Lima que administra el propio MINSA: el problema no es de un nivel de gobierno, es del sistema.

Esa fue la conclusión del webinar «Luces y sombras de la descentralización en salud», que IAGES organizó el 6 de octubre de 2026 con Arturo Granados, Jorge Pérez Flores, Leslie Zevallos, Henry Rebaza y José Luis Gargurevich. La pregunta ya no es si descentralizar, sino cómo gobernar lo que ya está descentralizado.

Cuatro nudos

  1. Las regiones pagan, no deciden. «Somos los planilleros de la salud», se mencionó. Contratar o mantener depende de trámites nacionales, y no hay cómo ponerle presupuesto a una política territorial.
  2. Un ministerio que administraba más de lo que conducía. Casi cinco años sin evaluar a las regiones y, en Lima, juez y parte. Pero la autonomía mal entendida también falla.
  3. Funciones sin equipos. Directivos que rotan, sin requisitos mínimos ni carrera. Hace falta profesionalizar a todo el equipo de gestión.
  4. En el centro está el formato, no la persona. Se evalúan el gasto y las metas "administrativas", no la salud de la gente.

De transferir a gobernar

No se trata de elegir entre un ministerio fuerte o regiones fuertes: hacen falta los dos. Para repartir funciones sirve este razonamiento: ¿qué nivel tiene la información, la escala y los incentivos para hacer bien cada tarea?

Gobernar por territorio y población: planes por territorio con metas y presupuesto, donde los servicios por impuestos pueden financiar la prestación; redes responsables de personas, no de infraestructura; servicios diseñados con las personas; y equipos directivos estables, seleccionados en conjunto.

Espacios que vuelvan a decidir: un ministerio que conduzca en lugar de administrar, con menos formatos y pocos indicadores que midan lo que les pasa a las personas; y una Comisión Intergubernamental que vuelva a decidir cómo se financian los planes, con EsSalud y las sanidades en la mesa.

El dinero existe. El tope de obras por impuestos funciona como una tarjeta de crédito con la línea ya aprobada. Si a salud le tocara un tercio de la línea regional de 2026, quedarían cerca de S/ 6 000 millones disponibles después de las inversiones ya formuladas.

Matriz 2×2: ¿Requiere escala o cruza fronteras? frente a ¿Hace falta conocer el territorio? Cuadrantes: nivel nacional, compartido, regiones y municipios, y simplificar o eliminar.
Criterio para repartir funciones entre niveles de gobierno. Elaboración propia.

El Niño: la prueba que ya empezó

Lo peor llegará entre diciembre y marzo, cuando cambian las autoridades. Cada región identificó sus zonas de riesgo y la mayoría aprobó su plan de salud frente a El Niño, revisado en julio en una sesión extraordinaria de la Comisión Intergubernamental. La agenda de los próximos noventa días, ordenada con la misma matriz:

  1. Nivel nacional. Incorporar al sector salud en la comisión que coordina la respuesta e instalar una coordinación semanal con las regiones más expuestas, EsSalud y las sanidades.
  2. Compartido. Movilizar servicios por impuestos, asegurar la vigilancia epidemiológica y la respuesta del primer nivel, y fijar una meta común: cero muertes evitables por dengue, con seguimiento semanal y público.
  3. Regiones y municipios. Transferir formalmente el plan a las nuevas autoridades, mantener los equipos clave y preparar los establecimientos en riesgo.
  4. Simplificar. Reducir los reportes a lo esencial y usar la contratación directa de inversiones de emergencia que permite el DU 010-2026.

Lo que de verdad importa. Al ciudadano no le importa quién tiene el sello. Le importa que el sistema llegue a tiempo y cuide su salud. En los próximos meses, El Niño nos dirá si aprendimos a hacerlo mejor.

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